Negociar con acreedores en una reestructuración de deuda
Una empresa que se sienta con sus acreedores sin preparación no pierde por el tamaño de la deuda, sino por la incertidumbre que lleva a la mesa. Lo que más teme un acreedor es no saber.
Qué hacer antes de sentarse
Antes de reunirse con los acreedores, la empresa necesita calcular de forma realista su propia capacidad de soportar deuda: cuánto efectivo genera cada escenario y si la deuda actual puede o no servirse en esos escenarios.
Sentarse sin este trabajo abre la puerta a que el acreedor imponga su propio análisis; el de un acreedor casi siempre es más pesimista que el de la empresa.
Qué quiere ver un acreedor
Un acreedor mira primero si la empresa reconoce el problema. Un acercamiento temprano y transparente se recibe mucho mejor que uno tardío y defensivo.
En segundo lugar quiere un plan de recuperación creíble: qué medidas operativas se están tomando, qué activos podrían venderse, si los socios aportan capital adicional. Una solicitud que solo pide ampliar el plazo se recibe mal.
El orden de la negociación
Con un único acreedor, el proceso es bilateral. Con varios bancos, suele designarse un banco coordinador y el proceso se congela por un plazo definido mediante un acuerdo de standstill.
Durante el standstill se encarga una revisión independiente; esta establece tanto la capacidad real de la empresa como un terreno común en el que los acreedores pueden ponerse de acuerdo.
Las herramientas de reestructuración
Ampliación de plazo, aplazamiento de intereses, reducción de principal (quita), conversión de deuda en capital y nuevas garantías son las herramientas más utilizadas; suelen aplicarse varias a la vez.
Qué herramienta se usa depende de la capacidad de la empresa de soportar deuda a largo plazo; ampliar solo el plazo, sin resolver la capacidad, no hace más que posponer el problema.
El error más frecuente
El error más frecuente es sentarse con un escenario optimista y prometer una recuperación que no se materializa a los pocos meses. Esto daña la confianza de forma permanente ya en la segunda reunión.
El segundo error frecuente es asumir compromisos distintos con distintos acreedores; la falta de coordinación lleva a que un acreedor rechace una concesión que otro ya ha aceptado.
Situaciones especialesEn balances bajo presión, separaciones de socios y periodos de transformación planteamos las opciones de forma realista y dirigimos el proceso.
Más informaciónPreguntas frecuentes
¿Qué es un acuerdo de standstill?
Es el compromiso de un acreedor, por un plazo definido, de no ejecutar ni recortar las líneas existentes. Durante ese periodo, la empresa y el acreedor trabajan hacia una solución duradera junto con una revisión independiente.
¿Cuándo entra en juego una quita?
Surge cuando queda claro que la empresa no podrá pagar la deuda por completo en ningún escenario realista; antes se prueban herramientas más suaves, como la ampliación de plazo y la reestructuración de intereses.
¿Cómo se gestiona el proceso con varios bancos?
Suele designarse coordinador a uno de los principales bancos acreedores, se firma un standstill conjunto y todos los bancos actúan según las conclusiones de la misma revisión independiente.
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