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Situaciones especiales

En Qué Difiere la Valoración de Activos en Dificultades

Valorar un activo en dificultades exige una disciplina distinta a la de valorar una empresa sana, porque los estados financieros históricos suelen reflejar el problema mismo en lugar de indicar el futuro.

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La escasa fiabilidad de la rentabilidad histórica

Los estados financieros de los últimos años de una empresa en dificultades suelen llevar las marcas de una crisis de liquidez, un apalancamiento excesivo o un deterioro operativo; estas cifras no pueden aplicarse directamente a un múltiplo de valoración.

El experto en valoración intenta en cambio estimar el flujo de caja normalizado que la empresa podría generar una vez abordada la causa raíz.

La hipótesis de una estructura de capital post-reestructuración

La valoración de activos en dificultades suele partir de la hipótesis de que la deuda de la empresa se reestructurará hacia una estructura de capital más sostenible.

Por ello, la valoración se basa no en la estructura de capital actual sino en la estructura objetivo bajo un escenario de reestructuración probable, lo que exige modelar varios escenarios en paralelo.

La brecha entre valor de liquidación y valor en marcha

En activos en dificultades siempre se calculan dos valores en paralelo: el valor de liquidación si la empresa se vende por partes, y el valor en marcha si continúa operando.

Qué escenario prefieren los acreedores depende en gran medida de la magnitud de la brecha entre ambos valores; una brecha pequeña aumenta la presión hacia la liquidación.

El efecto de la presión temporal en la valoración

En situaciones de dificultad, generalmente no hay lujo de tiempo; a medida que se acerca la fecha de agotamiento de caja, el proceso de valoración se ve obligado a acelerarse, lo que puede dejar algunos supuestos menos validados de lo habitual.

Un asesor experimentado gestiona esta presión temporal priorizando qué supuestos son críticos y dirigiendo el tiempo limitado hacia el análisis de mayor impacto.

El reparto de valor entre clases de acreedores

En una empresa en dificultades, el valor total suele no ser suficiente para satisfacer a todos los acreedores y accionistas; por ello, el trabajo de valoración también ofrece un marco que determina qué parte del valor recibe cada clase de acreedores.

Este reparto suele ordenarse según la prioridad de las deudas (senior, quirografaria, ordinaria) y se sitúa en el centro de la negociación.

Capacidad en situaciones especialesDonde el tiempo juega en contra construimos un marco rápido, realista y aceptable para todas las partes.

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Preguntas frecuentes

¿Qué método se prioriza en la valoración de activos en dificultades?

Generalmente el flujo de caja descontado, ya que los múltiplos de empresas comparables no reflejan adecuadamente la incertidumbre de una situación de dificultad.

¿El valor de liquidación es siempre menor que el valor en marcha?

Generalmente sí, pero en algunos sectores, como empresas con fuerte componente inmobiliario, el valor de liquidación puede acercarse o incluso superar al valor en marcha.

¿Cuánto tarda el proceso de valoración?

Se espera que se complete mucho más rápido que una valoración estándar; la presión de liquidez suele exigir un resultado en cuestión de semanas.

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