Por qué el comité de crédito rechaza buenos proyectos
La mayoría de los expedientes rechazados en financiación de proyectos no son malos proyectos. Cuatro carencias estructurales recurrentes devuelven del comité también a los buenos.
1. Ingresos no asegurados por contrato
En financiación de proyectos la decisión de crédito no se apoya en el pasado de la empresa sino en el flujo de caja futuro del proyecto. Si ese flujo no está ligado a un contrato —garantía de compra, contrato de venta a largo plazo, arrendamiento o tarifa regulada—, para el prestamista el ingreso no es más que una hipótesis.
Los proyectos a precio de mercado no son infinanciables; pero en ese caso sube la aportación de fondos propios, aumenta el ratio de cobertura exigido y se acorta el plazo. Si el expediente no se ha construido sobre esa realidad, la distancia entre expectativa y oferta termina el proceso.
2. Incertidumbre sobre quién asume un sobrecoste
El periodo de construcción es la fase más arriesgada. El prestamista espera que la fuente que actuará ante un sobrecoste esté definida de antemano: compromiso del promotor, contrato llave en mano, partida de imprevistos o garantía de un tercero.
Si esa línea está en blanco, el comité da por hecho que el riesgo queda escrito al prestamista y rechaza.
3. Desajuste entre la moneda de los ingresos y la de la deuda
Un proyecto con ingresos en liras y deuda en divisa lleva el riesgo de tipo de cambio dentro de la estructura. Ese riesgo puede valorarse, pero no ignorarse. Si en el expediente no se muestra la sensibilidad a la divisa, el comité asumirá por su cuenta el peor escenario.
El enfoque correcto es cubrirlo de forma natural (generar ingresos en divisa), trasladarlo por contrato (indexación de precios) o limitarlo con instrumentos financieros; sea cual sea, debe figurar explícitamente.
4. Ausencia de escenario de estrés
Un modelo con un único escenario optimista genera en el prestamista sospecha en lugar de confianza. Lo que se espera, junto al caso base, es el ratio de cobertura del servicio de la deuda en escenarios en los que los ingresos caen un determinado porcentaje, los costes suben y la puesta en marcha se retrasa.
Si en esos escenarios el ratio cae por debajo del umbral crítico, la solución no es cambiar el modelo sino la estructura: elevar los fondos propios, añadir carencia o alargar el plazo. Según nuestra experiencia, la mayoría de los expedientes son, antes del rechazo, todavía recuperables con ese ajuste.
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